Rebelión de los oficios inútiles, Premio Clarín de Novela

noviembre 18, 2014


Por ALEJANDRA RODRÍGUEZ BALLESTER / El Clarín / Buenos Aires

Fechada en un momento clave de la historia de Colombia, cuando el fraude electoral enciende la mecha de la violencia política, Rebelión de los oficios inútiles, la ganadora del XVII Premio Clarín de Novela, narra en tono épico una toma de tierras encabezada por una mujer de 72 años y protagonizada por los trabajadores variopintos de un sindicato de oficios menores, es decir, el escalón más bajo de la pirámide social. Pero también cuenta el viaje errático de un hijo de millonarios detrás de una mujer que no lo ama, y su sueño imposible de construir un barrio exclusivo en la cima de una montaña. Narra, de manera coral, siguiendo los derroteros de distintos personajes, la fundación de un diario y su ocaso; los atropellos de los encumbrados y sus malas artes, los abusos y violaciones a los derechos humanos, la opción por la lucha armada de quienes ya no tienen nada que perder.

Todavía aturdido por la noticia y los festejos del premio, Daniel Ferreira confiesa que fue "un shock" para él. "Nunca esperé que hubiera tanto público, era como si le estuviera pasando a otro", confiesa. Sin embargo, no es el primer premio que obtiene este colombiano de 33 años: dos de sus novelas anteriores ganaron concursos en México y en Cuba.

-La novela ganadora  forma parte de un proyecto mayor, una “Pentalogía de Colombia”.

-Sí, mi proyecto son cinco novelas que he imaginado como una cadena de voces que atraviesan el siglo XX de Colombia y que retoman episodios de violencia extrema en los que, creo, está el origen de la sociedad actual, una sociedad desesperanzada, que está tratando de buscar horizontes, de repararse, pero cuyas heridas siguen abiertas.

-Hay una fecha precisa en torno a la que se organiza la historia: el 19 de abril de 1970.

-Es un punto de giro en Colombia, la caída del Frente Nacional, un reparto del poder entre dos partidos hegemónicos, la guerra fratricida del bipartidismo. En ese momento sube un presidente nefasto, Misael Pastrana, y ese hecho desencadena la aparición de una guerrilla tristemente célebre, el M-19. Esa década acabó muy mal, con doce grupos guerrilleros tratando de tomar el poder. En las décadas siguientes empezaron a jugar factores nuevos, como el narcotráfico y el paramilitarismo. En la novela, la narración está a cargo de un periodista que decide tomar una decisión muy de la época: alzarse en armas, porque ya las palabras no eran suficientes.

- La toma de tierras que es el centro del relato ¿es un hecho real ficcionalizado?

- Tomo un episodio casi olvidado de la región donde nací, una toma de tierras a fines de 1969, que quedó inserta en la memoria de la comunidad como algo épico. Pero lo que amplía ese horizonte son hechos que estaban ocurriendo a nivel nacional, políticas de represión del Frente nacional, la resistencia de la organización campesina, estrategias que abrieron abismos de clases.

- Los protagonistas anónimos de la toma son trabajadores de "oficios inútiles".

- Sí, el título de la novela, está relacionado con que son esos oficios que infravaloramos como pegar los ladrillos, barrer las calles, vender alimentos. Oficios muy representativos de una sociedad como la colombiana cuyo progreso se ha postergado tanto.

- Es muy fuerte el personaje de Anita Larrota, la líder de la invasión.

- Es un personaje tomado de una Anita Larrota real. Mi mamá empezó a contarme parte de la historia, mi abuelo otra parte; me la describían como una señora ancianita con trenzas blancas, que se metió en esto, enfrentándose a piedras con todo el mundo.

- ¿Por qué decidiste abordar este tema?

- Me interesa la violencia por lo que provoca en las sociedades,  en la gente que perpetra los crímenes, la gente que los sufre y la gente que tiene que reconstruirse a partir de eso. Cuando escriba la última pieza, quiero borrar este tema de mi vida. Es un tema que estoy exorcizando con esto, una forma de curarme de mi propia infancia, de lo que yo viví.

- ¿Qué fue lo que pasó en tu infancia?

- Vivíamos en un pueblo cercado, con toque de queda todos los días, con atentados. Cuando tenía 6 años salí a la puerta de mi casa y ví morir a unos policías, los ví agonizando y ví los perpetradores que me saludaban. Y me empecé a preguntar por qué, por qué se morían las personas, por qué se tenían que esconder, por qué se tenían que ir. Cuando salí de mi pueblo, fue un descubrimiento ver que a todos nos había pasado. Yo no he podido eludir esos temas, y no por ninguna idea de compromiso sartreano. Los hechos se han impuesto. Hemos vivido una época muy fecunda para odiarnos y para matarnos y despedazarnos, y yo escribo sobre ella.

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